RIBADELAGO

 

Brecha de más de 150 metros en la presa de Vega de Tera. Fuente: Wikipedia













La catástrofe de Ribadelago es una de las mayores tragedias hidráulicas y humanas de la historia reciente de España. Ocurrió en la madrugada del 9 de enero de 1959 en la comarca de Sanabria (Zamora), cuando la rotura de la presa de Vega de Tera arrasó casi por completo el pueblo de Ribadelago.

¿Qué ocurrió esa noche?

A las 00:24 horas, el muro de contención de la presa cedió repentinamente tras varios días de intensas lluvias y bajas temperaturas. Se abrió una brecha de más de 150 metros por la que se liberaron casi 8 millones de metros cúbicos de agua acumulados a más de 500 metros de altitud sobre el nivel del pueblo.

La masa de agua y lodo bajó acanalada a enorme velocidad por el cañón del río Tera. Apenas ocho minutos después, una ola gigantesca (de entre 8 y 10 metros de altura) impactó de lleno contra Ribadelago mientras sus vecinos dormían.

  • Fallecidos: Perdió la vida casi una tercera parte de la población: 144 personas (de un total de 549 habitantes).
  • Cuerpos sin recuperar: Debido a la fuerza de la riada, que arrastró todo a su paso hasta el lago de Sanabria, solo se pudieron recuperar 28 cadáveres. Los 116 restantes nunca aparecieron.
  • Destrucción material: De las 170 casas del pueblo, solo unas pocas situadas en la parte más alta quedaron en pie.

Las causas: precipitación y negligencia constructiva

Aunque el régimen franquista intentó achacar la catástrofe a causas meteorológicas extraordinarias, las investigaciones posteriores y los informes técnicos revelaron una serie de graves deficiencias estructurales y corrupción en la obra:

1.   Materiales de pésima calidad: Se utilizó mampostería con mortero de pobre consistencia y fraguado deficiente debido a las heladas continuas durante su construcción.

2.   Estructura deficiente: La presa, construida por la empresa hidroeléctrica Moncabril, no estaba adecuadamente anclada a las rocas de los cimientos.

3.   Prisas y recortes: La obra se ejecutó con prisas y escasos controles de seguridad técnica para acelerar el plan hidroeléctrico de la época.

Consecuencias y la respuesta del régimen

La tragedia provocó una ola de solidaridad internacional (se recaudaron fondos y ayuda desde diversos países), pero la respuesta oficial e institucional dejó marcas profundas:

El "nuevo" pueblo: En lugar de reconstruir el pueblo respetando la arquitectura tradicional zamorana, el gobierno dictatorial promovió la construcción de Ribadelago de Franco (hoy conocido como Ribadelago Nuevo) a un par de kilómetros. Se diseñó con un estilo tipo pueblo de colonización andaluz, totalmente inadecuado para el clima frío y lluvioso de la sierra sanabresa.

La sentencia judicial

El juicio, celebrado en 1963, se resolvió con penas mínimas para los responsables. Varios directivos e ingenieros de la empresa Moncabril fueron condenados a penas de entre uno y dos años de prisión por imprudencia temeraria, pero ninguno llegó a cumplir condena tras acogerse a indultos o pagar fianzas. Las indemnizaciones a las víctimas fueron muy escasas e irregulares.

Hoy en día, en las ruinas de Ribadelago Viejo existe un monumento en memoria de los 144 fallecidos, y el suceso sigue siendo un recordatorio trágico de los costes humanos de la negligencia en las grandes obras públicas.

 


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