Vuelo 123 de Japan Airlines



 Si el accidente de Tenerife fue el más mortífero por el choque de dos aviones, el del Vuelo 123 de Japan Airlines (JAL123) ostenta el triste récord de ser el accidente de un solo avión con más víctimas de la historia.

Ocurrió el 12 de agosto de 1985 y es una de las historias más desgarradoras de la aviación, tanto por la lucha de los pilotos como por lo que se descubrió después.

1. El suceso: Un fallo estructural catastrófico

El avión era un Boeing 747SR (una versión para vuelos cortos con muchos pasajeros) que despegó de Tokio con destino a Osaka. Llevaba 524 personas a bordo (509 pasajeros y 15 tripulantes).

A los 12 minutos de vuelo, a una altitud de 7,300 metros, se escuchó una explosión. Lo que ocurrió fue que el mamparo de presión trasero (la pared que separa la cabina presurizada de la cola) reventó.

2. La pérdida total de control

La explosión fue tan violenta que:

  • Arrancó el estabilizador vertical (la aleta de la cola del avión).

  • Cortó las cuatro líneas hidráulicas del aparato.

Sin hidráulico, los pilotos no podían mover los alerones, el timón ni los elevadores. El avión era, literalmente, un trozo de metal cayendo sin dirección. Durante 32 agónicos minutos, los pilotos lucharon por mantener el avión en el aire usando únicamente la potencia de los motores (acelerando para subir, frenando para bajar) y bajando el tren de aterrizaje para ganar estabilidad.

3. El impacto

A pesar de sus esfuerzos heroicos, el avión entró en un ciclo de oscilaciones (llamado ciclo fugoide) y terminó estrellándose en las laderas del Monte Takamagahara.

  • Fallecidos: 520 personas.

  • Supervivientes: Increíblemente, 4 mujeres sobrevivieron (estaban sentadas en las filas traseras, la única parte que quedó relativamente intacta).

4. La causa: Un error de mantenimiento 7 años antes

La investigación reveló que la culpa no fue de los pilotos, sino de una reparación defectuosa hecha por Boeing en 1978 (siete años antes).

El avión había sufrido un golpe en la cola al aterrizar años atrás. Según el manual, la placa de refuerzo debía fijarse con dos filas de remaches. Sin embargo, los técnicos de Boeing la cortaron y usaron solo una fila de remaches.

  • Esa pieza aguantó unos 12,000 ciclos de presurización hasta que, aquel día de 1985, el metal se fatigó y se rompió.

5. El impacto emocional en Japón

Este accidente dejó una huella profunda en la sociedad japonesa:

  • Honor y culpa: El jefe de mantenimiento de JAL en aquel momento se suicidó para "pedir perdón" por el fallo. El presidente de la aerolínea dimitió.

  • Cartas de despedida: Se encontraron notas escritas por los pasajeros durante esos 32 minutos de descenso, despidiéndose de sus familias, lo que conmovió al mundo entero.



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