LZ 129 Hindenburg

El Hindenburg sobre ManhattanNueva York, 6 de mayo de 1937, pocas horas antes del accidente.

 El LZ 129 Hindenburg fue un dirigible alemán tipo zeppelin, destruido a causa de un incendio cuando aterrizaba en Nueva Jersey el 6 de mayo de 1937. El accidente ocasionó la muerte de 36 personas (alrededor de un tercio de las personas a bordo). Fue ampliamente cubierto por los medios de la época y supuso el fin de los dirigibles como medio de transporte.

El LZ 129 Hindenburg y su gemelo, el LZ 130 Graf Zeppelin II fueron los dos mayores dirigibles construidos, y las aeronaves más grandes jamás construidas. Fue nombrado en honor del presidente alemán Paul von Hindenburg. Era un nuevo diseño, completamente construido de duraluminio: 245 m de largo, 41 m de diámetro, 16 bolsas (14 de hidrógeno y dos balones de aire) con una capacidad de 200 000  de gas, con un empuje útil de 112,1 t (1099 MN), gracias a cuatro motores diésel Daimler-Benz DB 602 de 1200 CV (890  kW). Alcanzaba una velocidad máxima de 135 km/h.

Los alemanes tenían una gran experiencia en la manipulación del hidrógeno de modo seguro, sin sufrir nunca un accidente relacionado con la alta reactividad del gas. Aun así, y para mayor seguridad, se trató la envoltura del dirigible para que no acumulara electricidad estática, evitando de este modo que saltaran chispas. Los ingenieros alemanes tenían tanta confianza en su capacidad para manejar hidrógeno con seguridad, que incluyeron en el dirigible una sala para fumadores.

El accidente del Hindenburg ocurrió el 6 de mayo de 1937, cuando el dirigible de pasajeros alemanes LZ 129 Hindenburg se incendió y fue destruido durante un intento de aterrizaje en la Estación Aeronaval de Lakehurst, en el municipio de Mánchester (Nueva Jersey, Estados Unidos). De las 97 personas a bordo (36 pasajeros y 61 tripulantes), hubo 35 muertes (13 pasajeros y 22 tripulantes). Un trabajador en tierra también murió, sumando un total de 36 decesos.

El desastre fue ampliamente cubierto en impactantes videos, fotografías y en una crónica radial grabada por Herbert Morrison, testigo del desastre, el cual fue retransmitido al día siguiente.[1]​ Una variedad de hipótesis han sido propuestas tanto sobre la causa de ignición, así como para el combustible que originó la propagación del fuego. El incidente destrozó la confianza pública en la seguridad de los dirigibles rígidos para pasajeros y marcó el fin repentino de la «era del dirigible».

Originalmente, el Hindenburg fue diseñado para usar helio, que es un gas inerte (no arde). Sin embargo, en aquella época, Estados Unidos tenía el monopolio mundial del helio y, debido al ascenso del régimen nazi en Alemania, impuso un embargo militar, prohibiendo su exportación. Los alemanes no tuvieron más remedio que usar hidrógeno.

Es impactante pensar que, pese a lo aparatoso del incendio (que consumió el dirigible en menos de 40 segundos), 62 de las 97 personas a bordo sobrevivieron.

Fuente: Wikipedia, IA

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