Incendio de la Triangle Shirtwaist (EE. UU., 1911)
Triangle Shirtwaist: el incendio que mató a 146
personas e impulsó los derechos laborales
Juan Ignacio Cortés, Colaborador de Amnistía Internacional, 04 de febrero de 2026

Más de 100.000 personas acompañaron el cortejo fúnebre de las víctimas del incendio de Triangle Shirtwaist por las calles de Nueva York en marzo de 1911. © Kheel Center
El 25
de marzo de 1911, un incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de
Nueva York mató a 146 personas, la mayoría
mujeres jóvenes inmigrantes, atrapadas por puertas cerradas, escaleras en mal estado
y equipos de seguridad inoperantes.
El incendio de Triangle Shirtwaist de 1911 fue el mayor desastre industrial
de la historia de la ciudad, pero no fue un accidente sino el resultado de
condiciones laborales abusivas, salarios de miseria y un desprecio total por la
seguridad
Más de un siglo después, las trabajadoras de la industria textil global
siguen enfrentándose a salarios por debajo del mínimo vital,
jornadas extenuantes, violencia de género y represión sindical. La tragedia de
Triangle Shirtwaist no es solo historia: es el origen de una lucha que continúa en las fábricas de
Bangladesh, India, Pakistán y otros países productores donde las mujeres siguen enfrentándose a
discriminación sistemática.
Este es el relato de
cómo murieron 146 personas, de por qué sus muertes no fueron en vano, y de por
qué la exigencia de "pan y rosas" sigue resonando cada 8 de marzo en
las calles de todo el mundo. Un relato que recorre las
causas del incendio, la impunidad de sus responsables, los avances que provocó
y su legado vigente en la lucha por el feminismo actual.
Cómo empezó el incendio:
condiciones peligrosas y puertas cerradas
El incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist comenzó a media tarde.
Distintas versiones lo atribuyen a una colilla mal apagada en una papelera (las
empleadas no tenían derecho a ningún tipo de descanso y fumaban a escondidas en
cualquier rincón fuera de la vista de sus supervisores) o a una chispa
provocada por una máquina. Algunos relatos consideran más que probable que
detrás del fuego estuviese la intención de los dueños de la fábrica de cobrar
la indemnización del seguro.
En cualquier caso, las llamas se propagaron rápidamente por un lugar lleno
de material inflamable (telas, tintes, productos químicos...). Además,
instalada en los últimos pisos de un edificio, la
fábrica Triangle Shirtwaist era una verdadera ratonera. La
deficiente conservación de los equipos de seguridad hizo el resto.
Uno de los dos montacargas que servían de nexo de unión entre la fábrica
Triangle Shirtwaist y la calle pronto quedó inoperante. La manguera de la
planta en la que se originó el fuego estaba podrida y resultaba inservible,
además de que no existía una alarma en condiciones y muchas trabajadoras solo
supieron del incendio al ver las llamas. Las escaleras de evacuación también
estaban en deficiente estado de conservación.
Además de todo ello, una de las puertas de evacuación estaba cerrada para
evitar que las trabajadoras se tomasen descansos no permitidos, robos de
material y el acceso a las instalaciones de sindicalistas que pudieran fomentar
la conciencia sindical de las trabajadoras.
El desastre que pudo
evitarse: 146 víctimas atrapadas en Triangle Shirtwaist
Los bomberos no tardaron en llegar, pero las escaleras de la fábrica textil
Triangle Shirtwaist eran demasiado cortas y sus mangueras no tenían la
suficiente potencia. El fuego transformó el montacargas y las escaleras en
callejones sin salida. El aire era irrespirable y el calor insoportable. Decenas de trabajadoras se acercaron a las ventanas y saltaron.
En poco más de media hora, el fuego había consumido las
tres plantas de la fábrica Triangle Shirtwaist y se extinguió,
dejando tras de sí un rastro de dolor y muerte. En total, 146 personas (123
mujeres y 23 hombres) perdieron la vida. La mayoría eran inmigrantes jóvenes de
Italia y Europa del Este, con edades entre 14 y 43 años.
Impunidad: los dueños
absueltos de homicidio, 75 dólares por víctima
El incendio en esta fábrica téxtil fue el mayor desastre industrial
sucedido en Nueva York y causó una profunda impresión en la
opinión pública. Más de 100.000 personas (algunos cálculos elevan la cifra
hasta las 400.000) acompañaron el cortejo fúnebre por las calles de Nueva York.
Los dueños de la fábrica, Max Blanck e Isaac Harris,
conocidos por sus prácticas laborales extremadamente
abusivas y su falta de consideración
por los derechos y la seguridad de sus trabajadoras, fueron
sometidos a juicio el año siguiente. Sus conexiones y un sistema judicial no
especialmente preocupado por la justicia permitieron que fueran absueltos en el juicio penal del cargo de homicidio.
En el
juicio civil por el incendio de Triangle Shirtwaist fueron encontrados
culpables de muerte por negligencia y condenados a pagar una indemnización de
75 dólares a las familias de cada una de las víctimas. Aun así salieron ganando
dinero, pues la compañía de seguros les abonó una compensación de 400 dólares
por cada persona fallecida.
Esta impunidad
judicial no es historia antigua. El 24 de abril de 2013, el edificio Rana Plaza en Bangladesh colapsó, matando a 1.134 trabajadores.
Trece años después, el juicio por los cargos de homicidio sigue sin concluir, a
pesar de órdenes de la Corte Suprema para acelerarlo. Las personas que
sobrevivieron siguen sin acceso a tratamiento médico y muchas marcas
internacionales no han asumido una responsabilidad a la altura de los abusos
documentados. Las condiciones de explotación que causaron Rana Plaza persisten
en muchas fábricas, especialmente para las mujeres trabajadoras textiles; una realidad documentada en los derechos
laborales de estas mujeres.
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